[Dos hombres en una habitación de hotel, la estancia es pequeña y austera, sorprendentemente silenciosa y tan solo iluminada por una lampara de noche colocada en una mesa de noche a la izquierda de la cama. Están tapados por una sabana, uno mira hacia el lado y el otro esta colocado con su pecho sobre la espalda del primero, abrazando su cintura con el brazo izquierdo].
Joan: [Acarícia la cintura de Alex, y besa su nuca con ternura, se eleva levemente y besa su frente, apartando el cabello con suavidad, una sonrisa indeleble se postra en sus labios y se queda mirandolo].
Alex: [Sonrie perezosamente, y se gira sobre si mismo, para mirar a los ojos a Joan, coge su mano que le acaricia la mejilla y la besa sonriente, tirando de él para que caiga entre sus brazos, al cabo de un rato, el telefono suena y lo coje de sus pantalones]. - ¿Si?... no, ahora no pue... ya... sí, sí... lo entiendo pero no puedo... yo... sí, deacuerdo ... no, iré... sí.
Joan: [Mirada perdida, un silencio incomodo envuelve la escena, se miran sin decir nada, pero con gesto quedado, triste...] ¿Tienes...?
Alex: Sí... lo siento.
Joan: Ya, no... no pasa nada.
Alex: De verdad que lo siento, yo...
Joan: Dijiste...
Alex: Lo sé...
Joan: Ya, pero te marchas cada vez que te llama...
Alex: Sabes que no puedo dejar esto como si nada...
Joan: Claro...
Alex: [Se viste y se dirige a la puerta mientras tanto en todo este tiempo Joan esta dubitativo en la cama, con el gesto roto, va a marcharse, pero se para un instante] Yo...
Joan: Sí, lo entiendo... [Alex va a cerrar, pero antes Joan le hace un gesto] yo tambien lo siento.
Alex: ¿Qué? Tu no tienes la culpa
Joan: No... osea... si... yo... [Se calla, agarrandose las piernas, mirando hacia abajo, Alex se queda parado, sin decir nada, su gesto tambien esta quedado, ahora más que antes, vuelve a mirarle, intenta acercarse pero se retiene a si mismo y se marcha, ha comprendido lo que Joan quiere decir] Adios...
Alex: Adios...
30/10/2006
23/10/2006
Otoño

El otoño llega, y con él las hojas secas que caen de los árboles, las lluvias intermitentes, el frío... y esos momentos bajo la manta sintiendo el calorcito y sosteniendo un libro con las manos frías.
El otoño se deshace del ocio, ya no existen las mañanas desocupadas, ahora las mañanas están llenas de clases, de descubrimientos, de lecturas, de gente... y las tardes de conversaciones, de cafes y tes, de charlas inacabables en un rincón especial de aquella tetería que tanto ha visto, de libros que nos descubren un mundo al que jamás nos abriamos acercado... teorias, teoremas, metodos y experiencias... ahora la vida nocturna se reduce considerablemente aunque siempre queda tiempo para tomar algo de vez en cuando, para compartir risas y experiencias con los amigos, para oir consejos, para darlos...
Sí, definitivamente, el otoño ha llegado y me encanta.
07/10/2006
Añoranza de algo que no fué
Añoro...
Deseo...
Y pido más
Sin deber hacerlo
Y pido más
Sabiendo que no vendrá
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