A lo largo de nuestra vida siempre llegan momentos en que todo se desestabiliza. Momentos de cambio, de crisis. Todos pasamos por estos momentos de uno u otro modo, y los llevamos mejor o peor. Normalmente, como afrontemos estos momentos depende de nuestra actitud ante las cosas.
Yo siempre había creído que nunca caería en una de esas crisis, que eso solo le pasaba a la gente que se lamentaba continuamente y tenía una actitud de víctima. <>. Pensaba que eran tonterías y que yo tenía muy claro, que la vida había que disfrutarla y ser lo más feliz posible.
Pensaba que era una persona fuerte, con una actitud positiva ante la vida. Pero cuando menos te lo espera, la vida te demuestra que todos somos mas frágiles de lo que queremos admitir.
Te maldices, te sientes mal por no tener el empuje necesario para quitarte de encima todos esos pensamientos y sensaciones tan horribles. Y cuando te das cuenta de que es tu propia mente la que está destrozándote, te maldices más por que sientes que estás enfermo, y que eres tu mismo quien se hace daño como un masoquista idiota. Hay que trabajar mucho, y esforzarse en cada momento para controlar esos pensamientos tan destructivos. Pero lo primero que hay que hacer, es encontrarlos.
No es tan fácil encontrar esos pensamientos. Tienes que intentar ver que es lo que te hace sentir mal. Pero tienes que ir más allá, tienes que encontrar el pensamiento que te mina la moral, y analizar con toda la lógica que te sea posible su contenido. No es fácil, y duele, por que mil ideas te vienen a la mente para hacerte sentir la persona más inútil y miserable del mundo. Y entonces, crees que tu nunca conseguirás salir de eso. Pero con el tiempo, te das cuenta de que a lo mejor, no tienes la razón absoluta. Al principio, pensabas que nunca acabarías así, pero acabaste así, y de la misma manera en que caemos en eso, también podemos salir.
Yo tengo la esperanza, en que a veces estoy equivocado, y en que todo mejorará. Al menos, voy a intentar que eso sea así.












