En primer lugar, deberíamos definir el concepto "placer culpable" dentro del ámbito televisivo. Los placeres culpables, son esas series que vemos y disfrutamos a sabiendas de que estamos viendo algo que no despunta por su calidad, pero que tiene algo que nos resulta agradable y simpático y con lo que disfrutamos al verla. Por poner un ejemplo de placer MUY culpable, diré que uno de mis preferidos cuando era niño, era aquella aberración de Xena, una serie que no brillaba por su genialidad, pero que me resultaba simpatica y entretenida, y que disfrutaba viendo.
Hoy, no os voy a hablar de Xena, eso ya es cosa del pasado, hoy voy a hablar de un placer culpable veraniego, mucho menos indigesto que el de la princesa guerrera, el de Drop Dead Diva, o Divina de la muerte como la han traducido aquí en España.
Drop Dead Diva no es una serie para romperse la cabeza descifrando enigmas, ni donde hay tramas retorcidas con mil giros de guión. Drop Dead Diva, es lo que promete, diversión amable, irónica e inteligente. Sin más. Casos interesantes con personajes carismáticos, chistes sobre moda y unos personajes bien planteados, que evolucionan y llenos de ironía y amor para regalar al mundo.
Para ver Drop Dead Diva, tienes que ser tan amable como sus tramas. Debes aceptar, que Deb es Jane, y que todo este juego celestial que proponen puede ocurrir. Y que el mundo está plagado de tiburones, pero aquí no los tenemos, por que aunque tenemos un cierto nivel de drama, toda la serie está plagada de bondad. Por que en Drop Dead Diva, hasta el más malvado tiene su corazón. Si aceptas eso, disfrutarás la serie como un enano, sino, no es tu serie.
La premisa de la serie es sencilla. Deb es una super modelo con un novio maravilloso, una amiga fantástica (La fabulosa Stacy) y un brillante futuro. Deb tiene la mala suerte de sufrir un accidente y acabar en el cielo, pero por ciertos errores, acaba volviendo a la vida metida en el cuerpo de Jane, una abogada super ocupada (y con sobrepeso, algo que trae algunos conflictos a nuestra protagonista que no lleva muy bien eso de pasar de supermodelo a tener una talla super) que trabaja en un buffete de abogados muy prestigioso. Jane no puede desvelar quien era antes, y para ello mandan para que la vigile a Freud, un ángel de la guardia que junto con su amiga Stacy será el único que sepa el... pequeño secreto de Deb... o Jane... o... bueno, para liar más el asunto, entra a trabajar en el buffete de abogados de Jane... ¡El novio de la difunta Deb! Pero no puede saber que ella es Deb. Y con esta premisa, comienza una serie llena de locura, sueños que se convierten en números musicales y mucha diversión.
Por ello, recomiendo este placer culpable veraniego a todo el que quiera pasar un buen rato. Para disfrutar os dejo un video muy divertido de la promo de la tercera temporada:







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