Aquel oso tenía el pelo de color azul, y eso, es un hecho. Partiendo de ésta base les contaré también que en el sitio donde se desarrolla ésta historia, por mero capricho del autor y como recurso literario, todos los personajes residentes del lugar, serán daltónicos. El oso, para dar mas intriga a la situación será adoptado por sus padres en un país extranjero, y tendrá bien su visión. Además del oso azul, habrán otros personajes interesantes, como sus padres (mama y papa) o el amante trovador con el que mantiene un affaire el oso (también extranjero, como el resto de sus amigos que pasan por ciudad Daltonismo durante un viaje para dar un concierto en la capital, un dato relevante para la historia, ellos, tampoco son daltónicos).
El asunto es que oso azul, se sentía muy raro en aquel lugar, era el único oso de color azul de aquel sitio. un día en clase (Por que sus padres querían que Oso azul fuera un oso de provecho y le hacían estudiar) estuvieron debatiendo sobre el arcoiris, y si estaba hecho o no de algodón de azúcar... tras una charla muy productiva, se llegó a la conclusión de que no, pero fue una charla muy estimulante. Entonces llegó el tema... color del pelaje de un oso, según su procedencia. El profesor explico los diferentes colores que puede tener un oso, pero no explico el azul, y Oso azul tenía curiosidad.
- ¿Profesor? ¿Y los osos de color azul como yo? ¿De dónde somos?
- ¿Perdona? ¿Cómo que azul? Pero si tu eres verde. - Dijo el profesor tras mirarle de arriba abajo.
- ¿Cómo vas a ser azul? Ve al oculista ¡Verde! - Dijeron todos los compañeros al unísono.
Aquello aturdió a Oso azul, el siempre se había visto azul, cuando se miraba al espejo sabía que su tono de pelo era casi del mismo tono que el de unos vaqueros corrientes. Azul de toda la vida. ¿Ahora era verde? Él no paraba de preguntarle a uno y a otro sin parar, y todos le decían lo mismo... "Eres verde". No podía ser... el se sentía azul, sabía que era azul ¡lo sabía! O... ¿estaba equivocado? "¡Oh dios mio! ¡Toda mi vida he sido verde y no lo sabía! ¡Soy un maldito oso verde!" pensó Oso azul. El asunto es que se rayo mucho y se fue corriendo y llorando del pueblo, pero estaba muy cansado y acabo haciendo auto-stop. Le recogió un oso robusto en una furgoneta un poco vieja. Se gustaron al instante. Y mantuvieron sexo en la parte de atrás, que era más espaciosa.
Cuando llegó la hora de remolonear en la cama, Oso azul se vistió y dijo que tenía que irse, seguía rayado con eso de ser verde, después de estar toda una vida pensando que era azul y tenía que hacer un viaje a lo más profundo de si mismo como en las películas. Entre una cosa y la otra, Oso Azul acabó contandole toda la historia al hombre que se había encontrado haciendo auto-stop, que por cierto es el trovador del que hable antes, que por cierto, acaba siendo el amante de Oso Azul... (¿Me estoy yendo por las ramas?).
- Pero si eres azul... ¿De que estás hablando?
- Pero... pero... ¿pero como voy a ser azul? ¡Soy verde! ¿No lo ves?
- Pues no, eres azul...
- Pero la gente en el pueblo me decía que soy verde...
- Tío... para empezar a la gente le tiene que dar igual del color que seas y para continuar... ¿eres de ciudad Daltónica, no? ¿Hola? ¿Te crees que se llama así por gusto? El autor le ha puesto ese nombre para dejar claro que es una ciudad de gente daltónica.
- Ah... pues también es verdad...
Y así es como oso azul se dio cuenta, de que lo que diga la gente se la tiene que pelar, que el es del color que es y punto, y que cada uno puede tener una opinión diferente sobre los colores... sobre todo si es daltónico.
¡Ups! Antes he dicho que iban a aparecer los padres del oso en el cuento... eh... sí, es que... se me paso, el caso es que ellos estaban preparando una comida muy rica para poder decir... y vivieron felices y comieron... Paella de arroz preparada por mama y papa oso.






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