
El otoño llega, y con él las hojas secas que caen de los árboles, las lluvias intermitentes, el frío... y esos momentos bajo la manta sintiendo el calorcito y sosteniendo un libro con las manos frías.
El otoño se deshace del ocio, ya no existen las mañanas desocupadas, ahora las mañanas están llenas de clases, de descubrimientos, de lecturas, de gente... y las tardes de conversaciones, de cafes y tes, de charlas inacabables en un rincón especial de aquella tetería que tanto ha visto, de libros que nos descubren un mundo al que jamás nos abriamos acercado... teorias, teoremas, metodos y experiencias... ahora la vida nocturna se reduce considerablemente aunque siempre queda tiempo para tomar algo de vez en cuando, para compartir risas y experiencias con los amigos, para oir consejos, para darlos...
Sí, definitivamente, el otoño ha llegado y me encanta.
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