
- No te muevas - Inquirió una voz turbadora.
El joven se detuvo lentamente y giró sobre sus talones hacia la voz, contemplando como desde la ventana un resplandor disfuso dibujaba la silueta cercana de la que provenia la orden.
- ¿Quien eres? - Susurró con voz temblorosa el muchacho.
La madera empezaba a crujir, y la figura se fue acercando. Hasta que por fin se hizo discernible.
- No.. no... - el joven retrocedió unos pasos hasta dar con la pared, mientras la temible presencia se acercaba más y más inexorablemente.
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