
Suena el despertador, lo apago... y lo cierto es que cuando me levanto, no me siento como esperaba, todo lo contrario, un sentimiento de culpabilidad me viene a la cabeza, un extraño remordimiento, no hacia el chico de anoche, sino hacia mi mismo, por que se que esto lo hago para evitar enfrentarme a mis demonios, intentar evitar los acercamientos directos... y si sigo haciendolo mi corazón acabará cerrandose... pero tengo tanto miedo que no soy capaz de hacer nada más.
Actuo como si nada hubiera pasado, intento que sea así, quitarle importancia, aferrarme a la rutina que envuelve mi vida ultimamente, levantarme, arreglarme, ir a trabajar, volver a casa, sentarme en el sofa... miro el reloj, no quiero quedarme en casa, me engaño a mi mismo para volver a salir, diciendome que esta vez intentaré algo más, que no le hecharé de la cama...
Salgo de la ducha, me visto, y me preparo para salir, salgo a la puerta y me quedo apollado en ella... no me apetece volver a hacerme daño, pero este sentimiento que tengo por dentro me come, y quiero apagarlo como sea, quiero sentir algo... pero no quiero destruirme, y sé que pasará lo mismo de ayer.
- ¿Estás bien? - escucho una suave voz a mi espalda, un chico joven y atractivo me dedica una sonrisa, hace mucho tiempo que vivo aquí y creo que es la primera vez que escucho su voz.
- eh... sí, sí, gracias... - le devuelvo la sonrisa, se presenta, y me habla con suavidad, me dice su nombre, que hace mucho que esta por aquí y nunca me había visto, me vuelve a sonreir, me invita a una copa a su casa.
Me ofrece una copa, la rechazo y me trae un refresco, charlamos, se comporta con amabilidad y cordialidad, tratando de no sobrepasarse en las preguntas... decido que es hora de irse y me acompaña a la puerta, me sonrie y yo le sonrio, vuelvo a casa, y me tumbo en la cama, y me sonrio a mi mismo, por que esta vez no he tenido miedo
0 Firmas:
Publicar un comentario en la entrada